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El nuevo prodigio del golf es un Slumdog Millionaire

El golf es un deporte especialmente proclive a la aparición de talentos precoces. Cada cierto tiempo irrumpe algún pequeño prodigio con la vitola de ser el nuevo Tiger Woods. Algunos consiguen alcanzar el circuito profesional y de otros no vuelve a saberse. Unos pocos llegan pero no logran mantenerse.

Habrá que esperar unos años para saber a qué grupo pertenece Shubham Jaglan, el último niño prodigio que se ha abierto paso en los medios especializados. Pero por el momento constituye un caso único.

Para explicar la historia de este pequeño, de 11 años, habría que recurrir a la famosa película Slumdog Millionaire (¿Quién quiere ser millionario?, en español), en la que un joven de un deprimido suburbio indio consigue hacerse rico a través de un concurso de televisión.

Jaglan todavía no se ha hecho millonario, pero se codea con los mejores golfistas del mundo en su categoría, lo que constituye una una hazaña asombrosa si se tiene en cuenta su origen. Nació en un pequeño poblado rural de la India, en medio de campos de caña de azúcar, y en el seno de una familia de agricultores en cuya casa apenas entran 150 dólares mensuales.

Jaglan empezó a jugar al golf a los cinco años gracias a un proyecto benéfico organizado por un cooperante estadounidense. Un proyecto que apenas duró tres meses y que fracasó precisamente debido a la falta de interés de los jóvenes de la zona, mucho más aficionados al boxeo y a la lucha, los deportes con más arraigo social en la zona.

Para desesperación de sus padres, que habrían preferido que Shubham se dedicara a boxear o a luchar como sus amigos, el pequeño se quedó prendado del golf. Para que pudiera seguir practicando, su padre improvisó tres hoyos en el terreno que cultiva detrás de la modesta vivienda familiar. A falta de profesores, el joven golfista pulía su técnica a base de vídeos y tutoriales que buscaba en YouTube.

“Sabíamos que era muy caro. Al principio tuvimos que hacer muchos sacrificios, pero sentía tanta pasión por el golf que decidimos dar todo lo que podíamos”, asegura su padre, Jagpal Jaglan, en declaraciones a la agencia AFP. Jagpal ha llevado la bolsa de su hijo en los más de 100 torneos que lleva ganados desde que empezó a competir, entre ellos dos títulos mundiales consecutivos.

Conforme disputaba torneos nacionales, el talento del pequeño empezó a correr de boca en boca hasta llegar a oídos de Nonita Lal Qureshi, una de las golfistas más conocidas del país, que viajó al pueblo del pequeño para conocerle en persona. “Me impresionó muchísimo lo que me encontré y quise ver más, así que le invité a jugar nueve hoyos conmigo a Dehli. Lo que presencié entonces me dejó fascinada. Le dije a la familia que su hijo podía convertirse en una estrella del golf si se trasladaban a la capital”, recuerda la golfista, que desde ese momento se convirtió en su entrenadora.

Hoy, Shubham y su familia viven en Dehli, donde el pequeño entrena cada día gracias a la fundación del golfista local Amit Luthra, que también financia sus viajes para competir en el extranjero. Jaglan sabe que su camino hacia la cima va a ser difícil. Sólo tres compatriotas suyos han conseguido clasificarse para el Masters de Augusta y él no sólo sueña con estar allí, sino que quiere ganarlo. No en vano, su ídolo es Severiano Ballesteros.

IG/Twitter@virtualdeportivo

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